#CITA · El directo
Trabajar con entusiasmo ofreciendo cada tarea al Señor
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.— Colosenses 3:23
Hay tareas que uno realiza con gusto y otras que se hace a regañadientes, simplement porque deben hacerse. El trabajo repetitivo, el servicio poco reconocido, los esfuerzos que nadie nota terminan por pesar en ocasiones. Este versículo propone una nueva perspectiva sobre todas estas actividades. No cambia la naturaleza del trabajo, pero transforma su significado.
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Por NAGO News
3 min de lectura
El sentido de la cita
El versículo se dirige a todo lo que uno hace, sin excepción. No distingue entre grandes obras y pequeñas, ni entre trabajos prestigiosos y empleos modestos. Pide una sola cosa: actuar «con buen corazón». La expresión evoca el compromiso sincero, la energía que se pone en una tarea cuando uno cree en ella. Luego, el versículo especifica la razón de esta actitud: se trabaja como si fuera para el Señor, no para los hombres. El punto de vista que importa ya no es solo el del jefe, el cliente o el entorno, sino el de Dios.
El mensaje principal
El mensaje principal es que cada trabajo puede convertirse en una ofrenda. Para el creyente, esto da una nueva dignidad a las tareas cotidianas. Barrer una corte, servir una comida, vender en el mercado, enseñar, cuidar enfermos, reparar una máquina, todo eso puede hacerse con la misma intención de hacer bien. Este versículo libera también de la dependencia a la aprobación humana. Si uno trabaja únicamente para ser visto o felicitado, se desanima pronto cuando los elogios no llegan. Si uno trabaja para el Señor, encuentra una motivación más estable y profunda.
Por qué este mensaje importa hoy
Muchas personas, en Haití y en la diáspora, trabajan duro en condiciones difíciles, a menudo por un salario modesto y sin gran reconocimiento. Algunos acumulan varios empleos para sostener a su familia. En este contexto, la fatiga y el amargor pueden instalarse fácilmente. Este versículo no borra estas realidades, ni justifica ninguna injusticia. Pero recuerda a cada uno que su esfuerzo tiene valor, incluso cuando los demás no lo ven. Invita a mantener un corazón recto y una conciencia profesional, lo cual también fortalece la confianza en las comunidades.
Una reflexión práctica
Piense en un empleado nocturno que limpia oficinas mientras todos duermen. Nadie lo ve, nadie lo agradece. Podría limitarse al mínimo. Sin embargo, si elige hacer su trabajo con cuidado, como si lo ofreciera a Dios, descubre una forma de paz y orgullo interior. Cada uno puede intentar esta práctica: comenzar el día con una breve oración para confiar su trabajo, luego buscar hacer bien cada tarea, incluso la más simple. Por la noche, se puede preguntar no si se ha notado, sino si se ha actuado con buen corazón.
Este versículo da una nueva profundidad al cotidiano. Recuerda que ningún trabajo honesto es insignificante cuando se hace con sinceridad. Mirando más allá de los hombres, hacia el Señor, el creyente encuentra una razón para hacer bien que no depende de los aplausos. El trabajo entonces se convierte en un lugar de fe vivida, día tras día.

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